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19 octubre 2020

La Sala de Tapices (II): las imitaciones del pintor Luis de Llanos Keats

Como se ha comentado en La Sala de Tapices (I): la conquista de Túnez por Carlos I y los tapices de Vermeyen, el Senado adquirió en agosto de 1881 una serie de imitaciones hechas por Luis de Llanos de la colección de tapices La Conquista de Túnez por Carlos V, con el fin de decorar la nueva sala de reuniones.

Las imitaciones de esta colección de tapices que posee el Senado son meras reproducciones de fragmentos correspondientes a algunos de los tapices. Concretamente a los tapices 1º, 2º, 3º, 4º, 6º y 7º. 

Según se entra en la sala, a mano izquierda al lado de la puerta, nos encontramos con la reproducción de un fragmento correspondiente al tapiz «El mapa». En dicho tapiz se puede observar una imagen detallada del Mediterráneo, espacio en el que iba a tener lugar el despliegue de la armada imperial que llevaría al emperador y su ejército hasta Túnez. Tanto detalle en la representación de este espacio quizá se deba a Alonso de Santa Cruz, historiador y cosmógrafo de la Corte, muy cercano al rey. Tanto este tapiz como los demás cuentan con cartelas explicativas (superior en castellano e inferior en latín) que sirven de soporte narrativo a lo reflejado en los tapices. «El mapa», a su vez, posee una tercera inscripción recogida en una tabla que sujeta el propio pintor, Jan Cornelisz Vermeyen, en la que se muestra el empeño por reflejar en los tapices todo con exactitud y rigor de acuerdo a las crónicas (especialmente la de Santa Cruz) y a la cosmografía. Y es justo este fragmento del tapiz el que está reproducido en el Senado, si bien la tabla que hay pintada en la imitación tiene dibujadas las columnas de Hércules y no contiene ninguna leyenda.


Fragmento del tapiz El mapa. Senado.


Tapiz El mapa 


            Al otro lado de la puerta, a mano derecha según se entra en la sala, tenemos la reproducción de un fragmento del segundo tapiz de la colección: «La Revista de las tropas en Barcelona». Para tan importante empresa como era la toma de Túnez, el emperador requería reunir un gran ejército y se decidió que éste se reuniese en el puerto de Barcelona.

            Carlos I dejó Madrid el 2 de marzo de 1535 y tomó la ruta hacia Zaragoza, donde descansó unos días, y llegó a Barcelona el 3 de abril. La primera armada en llegar al punto de encuentro el 28 de abril fue la portuguesa, liderada por el capitán Antonio de Saldaña. Contaban con 23 carabelas, dos naos y un galeón, tal y como recoge Alonso de Santa Cruz en su crónica. Por tierra llegaría el grueso del ejército portugués comandado por el Infante don Luis de Portugal, hermano de la reina Isabel, que no quiso perderse aquella gran jornada contra el infiel.

           Más tarde, fueron llegando el resto de armadas: las galeras del almirante genovés Andrea Doria, un total de 16 entre las que iría el propio emperador, y 12 galeras españolas mandadas por Álvaro de Bazán más 90 naos, 20 urcas, 20 pinazas y 6 galeones reunidos por el marqués de Mondéjar procedentes del Señorío de Vizcaya, Andalucía y Flandes.

          Una vez concluida la llegada de todo el ejército que viajaría a Túnez, se preparó la entrada y revista de las tropas para el 14 de mayo en el campo de la Laguna de Barcelona, a las afueras de la puerta de Perpiñán. Y esta en concreto, es la escena reflejada en el segundo tapiz de la colección. En él se puede observar al fondo la ciudad de Barcelona, con edificios como la basílica de Santa María del Mar, y la montaña de Montserrat, a cuyo monasterio acudiría el emperador antes de partir el 30 de mayo para Túnez con el fin de impetrar a la Virgen su protección y apoyo.

En un segundo plano y en el centro se puede ver la figura de S.M.C. Carlos I a caballo, con bastón de mando y el collar de la Orden del Toisón de Oro, de la cual él era el Gran Maestre. A su lado se encuentran sentados los cronistas y frente a él destaca el caballero que porta un estandarte genovés carmesí con la imagen de la Virgen y el Niño en brazos. Y así, ante el Rey, desfila toda la caballería entre la que se pueden encontrar figuras como las del infante don Luis de Portugal, el duque de Alba o el marqués de Mondéjar.


Fragmento de La revista de las tropas en Barcelona. Senado

Tapiz La revista de las tropas en Barcelona

        Continuando el recorrido por las reproducciones que encontramos en la sala, se puede ver un fragmento del tercer tapiz «Desembarco en La Goleta» de la colección en el testero. Como se ha comentado anteriormente, el desembarco duró varios días y se llevaron a cabo pequeñas escaramuzas en las costas tunecinas, todo ello reflejado en el tapiz. El fragmento que tiene el Senado se corresponde con la esquina inferior izquierda del tapiz original. 


Tapiz Desembarco en La Goleta

        Del cuarto tapiz de la colección, «Ataque a La Goleta», el Senado posee dos fragmentos del mismo: uno al comienzo de la sala correspondiente al cuarto inferior izquierdo del tapiz, que junto con la reproducción de «La Revista de las tropas en Barcelona» son las dos copias más grandes que tiene la Cámara Alta; y el otro al lado de este último que se corresponde con la esquina inferior derecha del tapiz original.

          En el tapiz «Ataque a La Goleta», Vermeyen refleja al fondo la bahía de Cartago, donde habían desembarcado las tropas imperiales, y la ciudad de Túnez. Tanto en un primer como segundo plano, se pueden contemplar diversos enfrentamientos entre turcos e imperiales. En la primera reproducción de este tapiz que se ha hecho mención se observa la escaramuza en la que se vieron envueltas las tropas del marqués del Vasto, que dirigidas por S.M.C. Carlos I repelen un ataque de jinetes turcos, y en la segunda se ve cómo un soldado turco ofrece a su general a caballo la cabeza decapitada de un soldado católico.


Fragmento de Ataque a La Goleta. Senado



Tapiz Ataque a La Goleta

 

          Del sexto tapiz de la colección, «Salida del enemigo de La Goleta», el Senado tiene también otras dos reproducciones: un fragmento de la esquina inferior derecha del tapiz y otro de la izquierda. Fueron habituales la salida de las tropas turcas de La Goleta en los momentos en que los imperiales aprovechaban para buscar alimento. Esta circunstancia era aprovechada por el ejército de Barbarroja para esconderse y emboscar a las tropas imperiales, por ejemplo, escondidos entre los olivos y saltando sobre las tropas del marqués de Alarcón tal y como se ve en el tapiz, siendo socorridas por el emperador y su caballería.

          En una de las reproducciones del Senado se puede ver a dos soltados turcos entregando las cabezas de dos soldados imperiales a su general, y en la otra a un jinete turco lanzándose sobre las tropas cristianas.


Tapiz Salida del enemigo de La Goleta

          La última reproducción que hay en la sala se corresponde con un fragmento del séptimo tapiz, «Toma de La Goleta». Aunque en este tapiz Vermeyen ilustra la gran hazaña de la toma de la fortaleza marítima más importante que tenía Túnez, realizando un ataque conjunto entre las fuerzas terrestres y la armada imperial, Luis de Llanos optó por reproducir un remero en una barca y un galeón al fondo.


Tapiz Toma de La Goleta



[1] Las imágenes de los tapices originales están sacadas de Tapices y crónica, imagen y texto: un entramado persuasivo al servicio de la imagen de Carlos V de Antonio Gozalbo.


05 octubre 2020

La Sala de Tapices (I): la conquista de Túnez por Carlos I y los tapices de Vermeyen

El estado ruinoso y lamentable en el que se encontraba el Palacio del Senado al comienzo del período de la Restauración en 1875, obligó al entonces presidente de este Cuerpo Colegislador, el marqués de Barzanallana (presidente entre 1876 y 1881), a emprender una serie de reformas para acondicionar el edificio. Las obras se le encargaron al arquitecto Agustín Ortiz de Villajos, que además de reparar la armadura de la bóveda del Salón de Sesiones, de realizar la construcción del Salón de Conferencias o la reforma de la fachada del Palacio hacia la calle del Reloj, obras ellas de urgencia; diseñó posteriormente en 1881 una sala específica para reuniones en una estancia que había servido anteriormente como parte de la biblioteca. La sala figuró como sección 4ª o 5ª, dependiendo de las legislaturas, como salón de presupuestos, o ya más recientemente como Sala de Tapices. En la actualidad recibe el nombre de Sala Manuel Broseta Pont.


Sala Manuel Broseta Pont. Senado.

En la reunión que mantuvo la Comisión de Gobierno Interior el 6 de marzo de 1881, una vez «presentado por el indicado Arquitecto (Villajos) el presupuesto de las obras necesarias para el arreglo del antiguo local de la Biblioteca, la Comisión, después de haberlo examinado, acordó prestarle su aprobación con el aumento que ocasione poner un artesonado sencillo de madera con dibujo morisco en el techo del salón de presupuestos y de reuniones, cuyo coste no exceda de veinticinco pesetas metro cuadrado; y además unas dos mil pesetas destinadas á la instalación de las chimeneas y caloríferos para su calefacción».


Artesonado de la sala. Senado.

En los meses posteriores, la Comisión trató el tema de la decoración que debería tener la nueva sala. Por tal motivo, se encargó «la construcción de las banquetas necesarias para la sala de reuniones, en armonía con el decorado que ha de tener la misma, y que se pidan a Inglaterra muestras de alfombra imitando dibujos viejos para elegir la que se juzgue más a propósito»[1]. Dichas banquetas, tras analizar la comisión los dibujos y presupuestos presentados por varios artistas decidió encargárselas a don Antonio G. Martínez a un precio de 85 pesetas metro[2].

Un mes después recibiría la comisión las muestras de alfombra para elegir, así como muestras de telas para las banquetas proporcionadas por el establecimiento «Isla de Cuba». Igualmente, sería el presidente el encargado de elegir la mesa y sillón adecuados para la nueva sala y la lámpara que debería figurar en ella. Ésta se le encargó a la empresa de los Sres. Llorensa Hermanos por 875 ptas. y debía contar con diez luces y un diámetro de 1,4m. La entrega tenía que hacerse como muy tarde el 24 de agosto[3]. Esta premura es de suponer que se deba a la próxima apertura de las Cortes el 20 de septiembre[4] y, por tanto, al deseo por tener preparada la sala de cara al comienzo de la nueva legislatura 1881-1882.

Pero si por algo destaca sobre todo esta sala, es por la decoración de sus paredes. En ellas hay ocho reproducciones de fragmentos correspondientes a la serie de tapices que narran la conquista de Túnez por el emperador Carlos V. En la reunión de la Comisión de Gobierno Interior del 7 de abril de 1881, «leída la carta del Sr. D. Francisco Sans referente á las imitaciones de tapices que se proyectan colocar en las paredes del nuevo salón de reuniones y también el presupuesto formado para la ejecución de esta obra por el pintor Sr. Llanos, la Comisión, después de aprobar dicho presupuesto, acordó confiar este encargo, con sujeción al mismo, al indicado Sr. Llanos». Las imitaciones serían adquiridas meses después, en agosto, a Luis de Llanos Keats por un precio de 7500 ptas.

La conquista de Túnez por Carlos I en 1535 es uno de los episodios más destacados de su reinado. Éste, en el ámbito exterior, se movió sobre tres ejes: las guerras con Francia debido a la enemiga de Francisco I, la lucha por frenar la herejía luterana que había nacido en el seno del Imperio y que suponía una ruptura de la Cristiandad, y la defensa de esta misma Cristiandad frente a la amenaza turca tanto en el continente como en el Mediterráneo.

La decisiva victoria del Imperio en el sitio de Viena de 1529 y el posterior rechazo en 1532 del avance de Solimán, que abandonaría su nuevo intento de tomar la ciudad austríaca tras conocer los movimientos del ejército del emperador Carlos V hacia Viena, constituirían el freno a la invasión turca en el continente y algo de tranquilidad en la Cristiandad. En cambio, no sería así en el norte de África y en el Mediterráneo. Las tomas de Argel y el Peñón de Argel por el corsario Barbarroja supusieron una constante amenaza sobre las costas españolas que vieron con relativa frecuencia cómo a ellas llegaban naves argelinas con lo que ello suponía: saqueos y toma de prisioneros, ya fueran hombres, mujeres o niños.

Ascendido Barbarroja a Almirante de la armada turca, conquistará Túnez el 2 de agosto de 1534, un claro golpe a la influencia de la Monarquía Católica al sur del Mediterráneo, ya que su rey, Muley Hassan, era feudatario de Carlos I. Ante esta situación, el emperador decide participar él mismo en la operación que se desarrollará al año siguiente para retomar Túnez. Y a ella acudirá también, a parte de su cronista don Alonso de Santa Cruz, el pintor flamenco Jan Cornelisz Vermeyen para documentar aquella importante jornada.

El desembarco de las tropas imperiales se llevó a cabo a mediados del mes de junio de 1535, entre los días 16 y 17. Tras algunos combates de escasa importancia, el ejército pone rumbo a La Goleta, la plaza marítima más fuerte de Túnez y con cuyo control se garantizaba acabar con los ataques turcos que había estado sufriendo la Italia meridional desde 1534. Durante seis horas, por tierra y por mar, se estuvo bombardeando de forma ininterrumpida los muros de La Goleta, hasta que por fin se abrió brechas en los mismos, dando la oportunidad a las tropas con mayor arrojo y valor del ejército imperial: los tercios viejos españoles. Estos serían los primeros en conseguir entrar en La Goleta el 14 de julio.

Tomada la plaza, el emperador pone rumbo a Túnez. De camino combatieron contra las fuerzas turcas por los pozos de agua, algo que aprovecharon los miles de cristianos cautivos que había en Túnez para alzarse, puesto que los turcos habían salido a combatir a los imperiales. Vencido en los pozos y con la ciudad alzada, Barbarroja huyó con los suyos a la plaza de Argel donde se refugió, consiguiendo Carlos I hacerse de nuevo con Túnez el 21 de julio y así devolver el trono al rey Muley Hassan, su vasallo.

Para conmemorar tan importante victoria, años más tarde en 1546, Carlos I solicitaría que se realizase una colección de tapices que ilustrase aquellas jornadas. Su hermana María de Hungría, gobernadora de los Países Bajos, encargó el 15 de junio de 1546 al pintor flamenco Vermeyen, que había acompañado al emperador a Túnez, que realizase los cartones para los tapices, actividad en la que fue ayudado por el pintor Pieter Coecke van Aelst. La colección de hasta doce paños fue tejida a partir de 1548 en el taller de Willem Pannemaker con seda de Granada, hilos de estambre de Lyon, de oro y de plata. Los tapices se terminaron de tejer el 12 de abril de 1554 y desde entonces fueron objeto de gran admiración y mostrados en acontecimientos importantes. Fueron numerosas las copias que se hicieron, como las que encargaron las hermanas del rey, María de Hungría y Leonor de Austria, o la solicitada en 1731 por S.M.C. don Felipe V.

Los doce tapices de la colección son:

  1.        El mapa.
  2.        La Revista de las tropas en Barcelona.
  3.        Desembarco en La Goleta.
  4.        Ataque a La Goleta.
  5.        Combate naval ante La Goleta.
  6.        Salida del enemigo de La Goleta.
  7.        Toma de La Goleta.
  8.        La Batalla en los pozos de Túnez.
  9.        La toma de Túnez.
  10.      Saqueo de Túnez.
  11.      El enemigo acampado en Rada.
  12.      Reembarque del ejército en La Goleta.

               En la actualidad, solamente se conservan diez de los doce tapices, repartidos entre el Palacio Real de Madrid y el Real Alcázar de Sevilla. El octavo y undécimo tapices se perdieron entre los siglos XVIII y XIX.


La revista de las tropas en Barcelona.

Ataque a La Goleta.



[1] Acta de la Comisión de Gobierno Interior, 1 de junio de 1881.

[2] Ibídem, 24 de junio de 1881.

[3] Ibídem, 20 de julio de 1881.

[4] La Sesión Regia de apertura correspondió al Senado celebrarla.